8 Tendencias en Marketing Digital de Moda

El sector de la moda es sinónimo de innovación. Su carácter artístico es propenso al cambio. La moda es un mundo lleno de genios creativos que hacen posible cualquier cosa y la imaginación es su mayor fuerte. Pero, ¿qué ocurre cuando las dos industrias más inventivas se unen? Desde que la tecnología consiguió digitalizar nuestras vidas, la moda ha experimentado una transformación completa. Este proceso de metamorfosis era exigido por todos, profesionales y consumidores. Las bases se reformulan con el objetivo de conseguir la democracia total. La moda pide ser libre y ya ha emprendido el camino hacia su meta. Gracias a las nuevas tendencias surgidas dentro del marketing, podemos atisbar sus deseos y futuro pasos. ¿Quieres conocer qué está triunfando? Allá vamos.

Hay que apuntar que tras la crisis sanitaria a causa del Covid-19, la industria ha sufrido un gran golpe ha nivel global. Marcas de lujo y pequeñas empresas han visto mermada su tarea, tanto en lo que respecta a las ventas como a la producción. En consecuencia, se ha previsto una notoria caída de los ingresos. Por ello, no es descabellado que ante tal acontecimiento los especialistas hayan querido desarrollar diferentes planes para sobreponerse a este panorama.

Además, un grupo de expertos fashion vieron el momento perfecto para lanzar un manifiesto que pone en jaque los problemas del sector. Esta propuesta surgió con el fin de plantear (y conseguir) un nuevo futuro, erradicando los errores del pasado y reconstruyendo los pilares de la industria. De este modo, no podemos afirmar con seguridad lo que está por venir pero si echar un vistazo a lo que ya está en marcha.

Empecemos.

 8 tendencias en fashion marketing

1. E-commerce:

Puede parecer obvio. Las compras online cada vez ocupan más margen de la tasa de ventas de las empresas. Muchos siguen prefiriendo el método físico pero la comodidad que supone la adquisición de prendas por internet, está ganando terreno. Las ventajas de no tener que desplazarse, de no esperar colas, de ver toda la gama de producto que hay a disposición del cliente (como un escaparate masivo), de comprobar la disponibilidad, la guía de tallas, los materiales, etc. Más si cabe tras el cierre de tiendas o el temor al contagio debido al coronavirus.

Os estaréis preguntando…¿Esta es la novedosa tendencia? Si y no. Claro que el incremento de compras en el plano digital era ya un hecho conocido (aunque ahora más en vigor, con justificación) pero, el fenómeno que realmente está gozando de protagonismo es la venta a través de smartphones. Si quieres poder competir en este terreno, la clave está en el desarrollo de una ‘app’. Sabemos que plantea una gran inversión que muchos no pueden asumir pero el reembolso y resultados estarán garantizados. Eso sí, el diseño y funcionalidad son fundamentales para la experiencia de compra del usuario y, por consecuente, tu éxito. De otro modo recibirás el efecto contrario.

Las ‘apps’ son el nuevo filón para un negocio.

2. Marketing de influencers:

El negocio de la influencia es una de las mayores inversiones de la estrategia de marketing y comunicación de una marca. Siempre hemos necesitado referentes en los que fijarnos a la hora de vestir. Antes eran las celebrities, después las bloggers, las ‘it girls’ y ahora, las influencers. ¿Por qué ocurre esto? Aunque seguimos necesitando personajes a través de los que obtener inspiración, ver las diferentes maneras en las que estilizar prendas o servir como aspiración, necesitamos algo más terrenal. De ahí que se entienda que la evolución hacia estos gustos por iconos, vaya hacia la cercanía. Un influencer crea una conexión emocional con sus seguidores, una comunidad, un deseo y sobre todo, una motivación: “Esa podría ser yo”.

Aquí es donde se hace más relevante que nunca la figura del microinfluencer. Más cercano aún si cabe, con un público en categoría de nicho, mucho más reducido pero mucho más comprometido. Estos seguidores tienen gustos más definidos. Es decir, todo esto significada que las acciones que emprenda una marca con este tipo de prescriptores serán de mayor efectividad. Porque quien mucho abarca…

3. El vídeo:

En la actualidad, es el formato predilecto. Las diferentes fórmulas que se pueden aplicar a este tipo de contenido son infinitas: making of, backstage, desfiles, tutoriales, entrevistas, cortos…Las ventajas creativas dan un resultado mucho más impactante. Los vídeos entretienen más que una imagen. Son más reales y dan más sensación de cercanía. Además, son más útiles e informativos.

Gracias a las posibilidades tecnológicas de hoy, todos dispones de un dispositivo que permita realizar filmaciones sin necesidad de mucha inversión. Lo importante es una buena idea, una buena ejecución y tener algo que contar.

El vídeo marketing también engloba otra de las tendencias más exitosas (sobre todo, durante esta cuarentena), el live streaming. Instagram y otras aplicaciones se han llenado de directos en los  que participan marcas o personajes relevantes con el objetivo de entretener. Un método muy eficiente para interactuar con los seguidores, crear una mayor comunidad y una mayor tasa de fidelización. Hay que tenerlo presente por su rentabilidad.

4. Inbound marketing:

Esta categoría se ha desprestigiado en demasía. Los cambios en el comportamiento de los consumidores han revertido la situación, siendo ahora una de las mejores opciones por su carácter no invasivo. El inbound marketing es la vía con más porcentaje de obtención de leads. A través de sus diferentes clases, las empresas consiguen información sobre sus clientes, engagement, difusión, visibilidad y una alta tasa de acción.

Dentro de esta tipología podemos utilizar el blog, los vídeos de marca, la newsletter o contenidos exclusivos y descargables, como el acceso a venta privada, los descuentos por suscripción, la invitación a eventos, etc. Así, podrás ampliar tu base de datos (ayuda para tus futuras estrategias de marketing) y consolidar una comunidad de clientes fieles.

5. Social media:

Hace años que los departamentos de marketing y comunicación de las empresas decidieron centrar la mayoría de sus esfuerzos en las redes sociales. El éxito de estas plataformas es real. Algunos de sus beneficios son: 1. Dan la opción a las marcas de formar su propia imagen, más cercana y personal 2. Permiten estar siempre presente en la mente de tus consumidores 3. Son propensas a la difusión de contenidos 4. Aumentan la visibilidad 5. Posibilitan la comunicación bidireccional (contacto directo entre la empresa y los clientes) 6. Crean una comunidad.

¿Cuál es la novedad? Observamos dos tendencias:

  1. La omnicanalidad: aunque las marcas privilegien las plataformas mainstream como Instagram, Youtube, Facebook o Twitter, estás están saturadas. No significa que no funcionen, ¡Claro que si!, pero no debemos remitirnos solo a ellas. Hay muchas más opciones que todavía están por explotar como Pinterest, Snapchat, Google Plus, foros, blogs…Debemos aprovechar todas las vías de comunicación que tenemos a nuestra disposición. No te alarmes. Estarás pensando que es demasiada inversión de tiempo y dinero. Tranquilo, Puedes reciclar los contenidos que generes en uno de estos canales y emitirlo en los demás, con su adecuada adaptación
  2. Social e-commerce: Instagram, Facebook o Pinterest ofrecen la posibilidad de montar tu propia tienda dentro de la plataforma, con anexión a tu web oficial. Este hecho no solo mejor la tasa de venta o los ‘clics’. El feedback que produce es una fuente de información sobre tu audiencia. Indica qué productos funcionan mejor o cómo puedes mejorar la experiencia de compra, entre otras cosas.

6. Personalized Shopping:

Como ya hemos mencionado, el comportamiento de el consumidor ha cambiado. Ahora no basta con la adquisición de un producto. Las personas quieren una experiencia, un plus. Se desea un producto único y especial, que contenga un significado emocional. Los profesionales del sector se han dado cuenta de esto y por eso se ha introducido la opción de personalizar los productos. Muchas empresas ya han implementado esto, tanto en el rango del lujo como en el fast fashion.

Aunque aún no está muy extendido, la posibilidad de poder diseñar o customizar prendas da mucho valor a una marca. Conseguimos conectar con el usuario y hacerle entender que es importante.

7. Revivals:

La moda es cíclica. Cada año se recuperan tendencias de década anteriores, adaptadas al tiempo actual. Eso, unido a la condición emocional de los seres humanos, hace que la nostalgia sea un factor decisivo a la hora de definirse vistiendo. Queremos recordar nuestra niñez, o momentos felices de nuestra vida. Los guiños al pasado están triunfando más que nunca. Las marcas lanzan productos que se retrotraen a estas épocas (normalmente coincide con la generación de diseñadores o compradores de mayor grueso). Series, películas, grupos de música, movimientos…Lo sentimental vende.

8. Diversidad:

Aunque esta tendencia se ha venido implementando cada vez más en el último lustro, es a partir de los últimos acontecimientos ocurridos en Estados Unidos (la retransmisión a nivel mundial del ‘Black lives matter’) cuando ha conseguido despegar e introducir el cambio real. El consumidor desea que las marcas tengan responsabilidad social, que aporten algo a la comunidad. No solo en lo que respecta al medio ambiente y los derechos humanos. Las empresas tienen que plasmar la cultura inclusiva y sumarse a ella. Tener como modelos o embajadores a personas pertenecientes a todo el espectro de colectivos y minorías. Son muchas las causas que apoyar: feminismo, body/beauty positive, igualdad racial, colectivo lgbt+, personas con algún tipo de discapacidad…

Todo el mundo es único, bello y merece las mismas posibilidades. Es hora de que las marcas actúen. El cambio a la inclusión total debe llegar.

Competir en el mundo digital es complicado para muchas empresas. Aún así, nunca hay que desanimarse. Las cosas llevan tiempo. Si sigues una estrategia contundente y bien ejecutada, el éxito llegará tarde o temprano. Se avecinan momentos duros. Por ello, más que nunca es momento de aumentar los esfuerzos hacia nuestros objetivos. ¡Mucha suerte!

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