Sostenibilidad: moda sustentable, ecológica, lenta o ética. ¿Realmente son lo mismo?

Actualmente, la jerga del sector textil se ha convertido en una encrucijada de palabras cuyo significado a menudo resulta confuso, cuando no directamente engañoso. Conceptos como “sostenibilidad”, “sustentabilidad”, “moda sostenible”, “moda ética”, “moda ecológica”, “moda consciente”, slow fashion o upcycling se están poniendo cada vez más de moda. Pero, ¿a qué se debe este bombardeo de términos?

La sostenibilidad es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la industria de la moda. Desde la materia prima, los proveedores, los suministros que se utilizan hasta el espacio físico donde se comercializan los productos.  

La industria del fast fashion ha crecido a un ritmo desenfrenado. El mercado de la moda es altamente competitivo y los acuerdos de libre comercio, la eliminación de cuotas y la flexibilidad en los marcos legislativos permiten a los minoristas aprovechar la producción a bajo coste mediante la fabricación en el extranjero. Desde el sector textil, se están impulsando iniciativas para afrontar este problema y apostar así por prácticas más sostenibles.  Cada vez son más las empresas apuestan por procesos que generan menor impacto medioambiental y garantizan mayor justicia social en las relaciones laborales.

En vez de darle la espalda a la realidad y continuar con la costumbre de comprar en grandes cadenas a precios realmente bajos, pensemos en anteponer el beneficio común al personal.

El primer paso es aprender a diferenciar cada término. Así que, ¡vamos a ello!

Sostenibilidad vs. Sustentabilidad 

En 1987, la Organización de Naciones Unidas definió la sostenibilidad como “la forma de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. Desde entonces, se ha afinado aún más su significado. 

Por eso, podríamos decir que el desarrollo sostenible es un sistema de desarrollo autosuficiente que incluye procesos saludables para satisfacer las necesidades sociales y económicas del individuo produciendo el menor impacto negativo posible en los recursos del planeta. Se fomenta un modelo circular para optimizar la eficiencia de los beneficios, que no traiga consecuencias medioambientales a largo plazo y permita garantizar el equilibrio del sistema. 

Por otro lado, la sustentabilidad es un sistema que cuenta con un crecimiento regulado, enfocado en utilizar de manera eficiente los recursos naturales y humanos. Se controla cada etapa del proceso con el fin de optimizar y economizar el uso de las materias primas. Los procesos sustentables se encargan de preservar, proteger y conservar los recursos naturales presentes y futuros.

Las diferencias entre ambos se basan en la intervención humana, pero son difícilmente apreciables. Normalmente se utilizan como sinónimos, por lo que se aplican conjuntamente en términos de responsabilidad social ambiental. 

¿Abusamos del término “eco”? 

Durante muchos años ha habido y-a día de hoy- sigue habiendo confusión respecto al significado del término “ecológico” en el sector textil. Para hablar de moda ecológica o eco-fashion nos estaríamos refiriendo a una industria que utiliza cero químicos en su producción y ya sabemos que, hoy en día, esto es prácticamente imposible. 

“Eco” es sinónimo de sostenible y debería englobar todo aquello que abarca la sostenibilidad. Por ello, sería más acertado hablar de marcas conscientes, responsables o respetuosas para aquellas líneas que intentan minimizar el impacto en el medio ambiente apostando por el uso de tejidos duraderos o naturales, tintes a base de plantas y procesos mucho más cuidadosos con el planeta. Los materiales sostenibles se pueden fabrican a partir de materiales reciclados; sin embargo, no implica que siempre provengan de materiales ecológicos.

¿Consumir a la velocidad de la moda vertiginosa o comprar con conciencia y responsabilidad? 

El slow fashion o moda lenta nace del ya consolidado término slow life, es decir, contemplar todo tipo de aplicaciones prácticas para reducir el ritmo en distintos ámbitos vitales. Generalmente abarca una conciencia enfocada a comprar ropa de calidad, elaborada con telas que garantizan mayor durabilidad y mantenerse alejado del consumismo impuesto por las industrias del fast fashion, su gran enemigo.

En cuanto a la moda ética o ethical fashion, podemos destacar que es un término que pretende alcanzar tres objetivos simultáneamente: medio ambiente, igualdad social y economía. Respecto a los derechos humanos, la moda ética se aplica a las condiciones y espacio físico y los salarios, asegurando que se garantizan los derechos del trabajador y un trato justo en todo el proceso; desde la fabricación del tejido hasta la confección de la prenda, y está en contra de las jornadas abusivas y la explotación infantil. 

Como consumidores, tenemos que hacer autocrítica y ver, a partir de aquí, cómo podemos contribuir. Una mayor riqueza léxica nos permite tomar las riendas y ser usuarios responsables, más conscientes de lo que compramos. Tenemos que mirar la etiqueta para ver dónde y cómo se ha fabricado el producto y qué tejido se ha utilizado. 

Por ejemplo, tenemos que tener en cuenta que una tonelada de lino emite muchísimas menos emisiones de carbono que una tonelada de poliéster.

En iTrend, además de apostar porque los términos se adapten a cada situación, apoyamos y defendemos un consumo responsable, sostenible, lento, ecológico y ético.

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