ANGLICISMOS, LA FINA LÍNEA QUE SEPARA EL EMPOBRECIMIENTO DE LA INNOVACIÓN

En un mundo cada vez más sometido al fenómeno de la globalización, junto con un evidente incremento de la digitalización, es frecuente la inclusión de anglicismos para designar nuevos productos o técnicas innovadoras. El inglés se concibe como un punto de encuentro idiomático entre las distintas culturas, por lo que se ha convertido en la vía principal para la mayoría de negocios internacionales, moda y tecnología. Es difícil hablar de marketing y comunicación sin utilizar términos como ‘branding’, ‘briefing’, ‘focus group’, ‘landing page’, ‘mailing’, ‘target’…

Es evidente que el sector moda es uno de los ámbitos en los que más anglicismos se incluyen, ya que incorpora un lenguaje especializado, con convenciones muy específicas mediante las que se busca hacerlo más universalNacen tendencias que presentan un proceso de evolución mucho más ágil que el de la lengua, por lo que muchas de ellas, no duran lo suficiente como para atribuirle un término en cada idioma.

Anglicismos en el mundo de la moda

En la industria de la moda, esta cuestión siempre ha estado íntimamente ligada a la preponderancia que tiene cada país. Por ello, podemos afirmar que la lengua española siempre ha tomado préstamos de lenguas de países potencialmente fuertes en este ámbito, como el inglés, francés y del italiano.  

La publicidad, los medios de comunicación, el cine o la música han jugado también un rol fundamental en la ampliación del uso de anglicismos en las sociedades. Es habitual encontrarse con textos tan cargados de anglicismos que provocan que la lectura resulte demasiado pesada. En ocasiones, tendemos a decir muchas palabras en inglés de forma innecesaria, ya que en nuestra lengua tenemos a nuestra disposición términos que recogen el mismo significado.

Por otro lado, cabe destacar aquellos préstamos que es necesario incluir, ya que resulta más complicado adaptar una palabra en español o simplemente responde a una cuestión de economía del lenguaje y/o de ligeros matices.   

Este debate influye tanto a los operadores del sector moda como a los consumidores. Cada vez es más habitual ir a una tienda y adquirir unos “flare” jeans en vez de unos “pantalones campana”, hablar de “front row” y no de “primera-y cotizadisima- fila de asiento de los desfiles” o tener una “wish list” y no una simple “lista de deseos”. 

Las marcas aprovechan este furor por los anglicismos como una oportunidad para mejorar su comunicación. De este modo, recurren a términos en inglés como estrategia de marketing para llegar a un público más amplio, actualizarse y no quedarse atrás. 

Es innegable que la Real Academia de la Lengua Española siempre ha abogado por una política para impedir que la lengua inglesa devore a la lengua española. Además, cabe señalar que normalmente el proceso de traducción consensuada se ralentiza porque un término tarda en generalizarse en una sociedad y se tiene que someter a unos usos determinados que hagan que sea conocido por todo el mundo.

Es conveniente plantearnos la cantidad de préstamos que utilizamos y ser más cuidadosos a la hora de fijarnos si su uso es totalmente imprescindible o, por el contrario, puede dar lugar a ambigüedad en nuestra lengua. Nosotras siempre defendemos –y trabajamos por ello– un uso del español siempre que se pueda con la intención de demostrar la riqueza de nuestra lengua. 

iTrend